Archivo Artemórfico es una instalación interactiva desarrollada a partir de la residencia Maker Ekinzaile en Open Espacio (Zorrozaurre, Bilbao). La pieza parte de la creación de un sistema de inteligencia artificial en réplica, de código abierto, entrenado exclusivamente con imágenes de rostros disidentes, procedentes de repositorios y cesiones realizadas con consentimiento explícito. El objetivo no es optimizar la generación de imágenes, sino hackear la estética normativa de la IA, evidenciando que los sesgos heteronormativos y mainstream no son inherentes a la tecnología, sino resultado directo de los conjuntos de datos que la alimentan.

La obra se articula como un archivo vivo y en expansión. El público interactúa mediante un teclado desde el que introduce una frase o instrucción textual. En la pantalla se despliega un mosaico dinámico de imágenes: un archivo visual en constante mutación que se construye colectivamente a lo largo del tiempo. Cada nueva interacción genera una imagen que se incorpora al mosaico, de modo que la obra no se cierra nunca, sino que acumula capas de memoria visual.

Durante el tiempo de latencia del sistema —aproximadamente treinta segundos— el proceso se vuelve visible. Antes de que aparezca la imagen generada, se muestran fragmentos del archivo de entrenamiento: los rostros que han nutrido el sistema. Este intervalo expone el interior del dispositivo, desplazando el foco del resultado final al proceso, y subrayando la relación ética entre datos, consentimiento y representación.

Archivo Artemórfico no propone una imagen “correcta”, sino una fricción estética y política. El archivo deja de ser un lugar de clasificación estable para convertirse en un espacio de negociación entre cuerpos, algoritmos y miradas. Lo artemórfico no remite a una forma fija, sino a una estética en deriva, donde la memoria visual se produce desde la diferencia, la acumulación y la desobediencia a los cánones hegemónicos de la IA generativa.